El dolor tiene muchas caras, solo que no se cual poner ahora…
Esta historia comienza por el final, no es más bello que el inicio, ni por asomo conoce la pequeña mueca de belleza. Solo basto para que todo lo vivido se muriese en apenas unos segundos, ver su alma marchar para nacer un recuerdo amargo. Oscuro, tenebroso.
No sé seguir ahora sin ti, recuerdo esos días que no te conocía, pero nunca fui feliz, jamás lo fui hasta que llegaste, con un simple “hola” llenaste mi vacío. Vuelve, te buscaré, porque ya me estoy volviendo loco sin ti, solo te echo de menos.
Me cuesta ver las bellezas de cada mañana, quizás solo fuesen hermosas por la sonrisa que podía ver nada más abrir los ojos. Sentir los roces de tus pies en mi pierna, de poder olerte, darte un beso y acariciarte el rostro. Simplemente me hacías volver a soñar despierto. No puedo dejar de ver tus muecas de niña pequeña, lo hacías cuando dejaba de besarte, me sacabas una sonrisa. Te envolvía con mis brazos y con un beso en el cuello –era la señal de que te haría cosquillas-, te “torturaba” mientras te reías a carcajada suelta.
Ahora me haces recordar una de las veces que te hice cosquillas y sin querer me golpeaste con el codo en el labio inferior. A pesar de que no me pasase nada, te de viviste por cuidarme. Solo puedo llorar ahora, por ya no tenerte, daría lo que fueses por tenerte, por recibir otro golpe en el labio inferior, solo por volver a verte.
Eres mi pequeña princesa.
Ya no oigo tu voz. Me duele, porque me cuesta seguir manteniendo con vida en mi mente. Tan dulce, tan agradable, cada vez que hablabas es como si estuviese oyendo una canción. No había forma de no quedarme embobado frente tuya al oírte.
-Buenos días mi pequeña nebulosa.
“Buenos días”…
Dejo un gran espacio, solo puedo levantar la cabeza y dejar de escribir para secarme las lágrimas, pues ya no me dejan ver. Yo ya no puedo más. ¿Qué me ha pasado? ¡No! ¿Qué me está pasando? No estás a mi lado, ya no tengo el paraíso que me diste. Cierro los ojos y solo veo oscuridad, ni na pizca de luz, de bondad, de amor… ya no te veo querida.
En la cama sique tu olor, pero nada cambia. A mejor.
Me acuesto para dormir por cansancio ahogado por mis lágrimas y mis sollozos. Ese soy yo ahora, ya no está más ese hombre que fui en antaño gracias a ti. Un desecho, no como ni bebo con frecuencia, no puedo esperarte, pues sé que no volverás, y no quiero vivir. No tengo ya razón y sin razón ya no existe un motivo y sin ese motivo un movimiento, no existe nada para mi ser, no quiero llorar más, tal vez deba dar fin a lo que ya no existe.
No se puede matar un corazón ya muerto.
¿No se puede matar un corazón ya muerto?
No se puede matar un corazón ya muerto, ¿no?
La delicadeza de tu piel, esa sonrisa, no me haces mal amada mía, pero tampoco me estás haciendo bien ahora. ¿Volveré a verte? No en esta vida.
Quiero volver un día a casa, ver lo hermosa que eres y lo hermoso que me hacías. Sentarme contigo y que nos contemos como nos fue el día.
Hacer esas pequeñas sorpresas, como aquella que llegue a casa, estabas haciendo la cena como de costumbre te salude rápidamente y corrí al baño. Me encere y en apenas unos minutos decore el baño con velas, flores y llene la bañera con esas pequeñas pastillas de jabón perfumados que te encanta. Vainilla con un toque de cereza. Salí del baño para irme a nuestro cuarto y prepararte una alfombra de pétalos de rosa con pequeñas margaritas hasta la cama. Volví al baño para ver cómo estaba el agua y cuando estuvo todo listo fui a por ti.
¿Por qué ha tenido que ocurrir esto? Nunca me tuviste que a ver ocultado eso, yo quería ayudarte.
Entraste en el baño, mis manos tapaban tus ojos y me las agarrabas con suavidad, podía sentir tu sonrisa, te diste la vuelta rápidamente y nos fundimos en un beso.
Llegaste a mi vida sin previo aviso, un día dos extraños se conocieron y desde entonces… Ahora tú te fuiste de mi lado al igual que llegaste.
¿Algo tiene sentido?
A pesar de que te advirtiese de que si te fueses, yo… yo te amo. Mi amor es verdadero, te has ido y te dije que sin ti… me quitaría la vida.
¿Y ahora qué puedo hacer sin ti? Ya no tengo porque vivir. ¿Lo sabes verdad?
¿Dónde debes de estar? ¿Por qué se me ha vuelto inevitable quitar este ¡puto! Dolor de mi mente?
Nunca me debiste ocultar que estabas enferma, que jamás estarías bien y que este día llegaría. No te hubiese dejado de amar. Solo que ahora me sería más fácil sobrellevar tu… partida.
No te culpo, nadie tiene la culpa de lo que te ha ocurrido, solo quiero estar… quiero reunirme contigo. Jamás estaré sin ti ahora. Volveré a tu lado, espérame.
Ni la muerte nos quitara el derecho de ser felices.
Voy a por ti mi amor.
